Criterios de Referencia a Medicina del Comportamiento
MVZ EMVC (EC) Emiliano Arias Vega
Sinopsis · Categoría: Metodología clínica · Aplicación: Perro y gato
El MVZ general es la primera línea de contacto con los problemas del comportamiento: la mayoría de los tutores consultan primero con su veterinario de cabecera, y la calidad de esa primera respuesta determina si el caso se aborda oportunamente o se deteriora. Los criterios de referencia no funcionan como una lista de exclusión (“esto no es para mí”) sino como una herramienta de triaje que permite al MVZ general identificar qué casos requieren evaluación especializada, con qué urgencia, y qué puede iniciarse antes de la referencia para no perder tiempo terapéutico. Los criterios se organizan en tres niveles: referencia inmediata (riesgo activo para personas o paciente), referencia electiva por complejidad diagnóstica, y referencia electiva por respuesta insuficiente al manejo primario. En todos los casos, el descarte médico completo es prerrequisito de la referencia conductual, no una acción posterior (Overall, 2013; Reisner, 2003).
Por qué el MVZ general es la primera línea
Sección titulada «Por qué el MVZ general es la primera línea»El cambio de comportamiento suele ser el primer signo clínico de enfermedad médica, y los problemas de conducta son la causa más frecuente de abandono y eutanasia de mascotas en edad adulta joven (Overall, 2013; Landsberg et al., 2013). El MVZ general tiene acceso al paciente desde el cachorro o gatito, antes de que los problemas se instalen o consoliden, y puede ejercer un rol preventivo que ningún especialista tiene por la naturaleza misma del vínculo de seguimiento. La referencia oportuna, cuando corresponde, no es una señal de limitación clínica; es el estándar de atención correcto para un problema que, cuando supera cierta complejidad o umbral de riesgo, requiere herramientas diagnósticas y terapéuticas especializadas (Reisner, 2003; Mills, 2003).
Descarte médico: prerrequisito de toda referencia
Sección titulada «Descarte médico: prerrequisito de toda referencia»Ningún caso de comportamiento debe referirse a etología sin haber completado primero la evaluación médica. Esta regla reconoce que el comportamiento es con frecuencia el primer signo de patología orgánica, y que tratar conductualmente sin resolver el sustrato médico garantiza el fracaso terapéutico (Barcelos et al., 2015; Camps et al., 2012).
El protocolo mínimo antes de referir incluye:
- Examen físico y neurológico completo
- Hemograma completo y perfil bioquímico
- Urianálisis
- T4 total (en perros adultos y en cualquier caso de cambio conductual en adulto mayor)
- Evaluación ortopédica básica cuando hay agresión o cambio conductual reciente, pues el dolor musculoesquelético es la causa orgánica más frecuentemente subestimada en agresión (Barcelos et al., 2015)
Cuando hay indicación neurológica (convulsiones, episodios disociativos, cambio conductual abrupto sin causa metabólica), la referencia debe ir acompañada de neuroimagen o al menos de la evaluación preliminar de candidato a la misma (Overall, 2013).
Criterios por diagnóstico
Sección titulada «Criterios por diagnóstico»La siguiente tabla organiza los criterios de referencia por diagnóstico conductual, distinguiendo qué puede manejar el MVZ general en primera línea, qué justifica referencia electiva y qué exige referencia inmediata.
| Diagnóstico | Primera línea (MVZ general) | Referencia electiva | Referencia inmediata |
|---|---|---|---|
| Agresión por miedo | Episodio único, baja intensidad, detonante claro y evitable, sin lesión, tutor capaz de gestionar el entorno | Episodios recurrentes · multiples detonantes · respuesta insuficiente al manejo básico · farmacoterapia indicada | Lesión documentada · pérdida de ritualización · población vulnerable en el hogar · desproporción extrema |
| Agresión por dolor | Agresión acotada al contacto doloroso identificado, resoluble con control analgésico | Agresión persistente tras control del dolor · generalización a contextos sin contacto | Lesión grave · agresión sin contacto previo que sugiere dolor oculto no identificado |
| Agresión territorial | Reactividad leve al umbral perimetral, manejable con gestión ambiental básica | No responde a restricción ambiental · escalada progresiva · agresión a visitas frecuentes | Ataque a personas sin posibilidad de anticipación · lesión documentada |
| Agresión por protección de recursos | Recurso único identificado y eliminable · sin lesión · tutor entiende y aplica gestión del entorno | Múltiples recursos · agresión ante acercamiento pasivo · tutor con niños o adultos mayores en el hogar | Cualquier episodio con lesión · agresión sin advertencia ante recurso de alto valor |
| Ansiedad por separación | Forma leve: vocalización breve, ausencias cortas toleradas con modificación gradual | Forma moderada-grave: destrucción severa, incontinencia, autolesión, imposibilidad de ausencia · ISRS indicado | Automutilación activa durante episodio · deterioro rápido y progresivo |
| Fobia sonora | Forma leve: responde a refugio, distracción, alprazolam situacional | Forma moderada-grave: pánico incontrolable, huida, autolesión, generalización fuera del episodio sonoro | Autolesión durante episodio · huida con riesgo de accidente o fuga |
| Trastorno compulsivo (TOC equivalente) | No aplica: todo TOC establecido requiere evaluación especializada desde el inicio | TOC sin autolesión: persecución de sombras, succión de flancos, lamido sin úlcera | TOC con autolesión activa, pérdida de peso o incapacidad de dormir |
| Problemas de eliminación (perro) | Eliminación inapropiada sin causa médica, inicio reciente, patrón claro → instrucción básica de manejo | Marcaje en castrado/a · eliminación asociada a ansiedad generalizada · sin respuesta a manejo básico | N/A |
| Eliminación inapropiada (gato) | Una vez descartada causa urológica/intestinal: manejo ambiental básico (caja limpia, número adecuado) | Persistente tras manejo ambiental · asociada a conflicto interespecífico o estrés crónico | N/A |
| CDS sospechado | Presentación muy leve: desorientación ocasional, sin deterioro funcional significativo | CDS confirmado con afectación funcional · alteración del ciclo sueño-vigilia · cambio afectivo significativo | Cambio conductual abrupto en anciano que no responde al descarte médico básico → descartar causa neurológica |
| Reactividad en cachorro | Reactividad leve dentro del período de socialización → protocolo de socialización + orientación al tutor | Reactividad moderada o alta con respuesta de miedo pronunciada ya en cachorro | N/A |
Criterios de referencia inmediata
Sección titulada «Criterios de referencia inmediata»Los siguientes escenarios requieren referencia en la primera oportunidad disponible, sin demora terapéutica:
Agresión con lesión documentada a humanos Cualquier mordedura que haya producido sangrado, hematoma significativo o requirió atención médica, especialmente si fue sin señales de advertencia previas o si el nivel de inhibición de la mordida fue bajo (ataque sostenido, múltiples mordidas en una misma secuencia). La pérdida de ritualización (ausencia de gruñido, snap progresivo o advertencia postural antes del ataque) es el criterio de mayor peso para la urgencia del caso (Masson et al., 2024).
Agresión dirigida a niños menores de 12 años o población vulnerable El umbral de riesgo aceptable es menor en presencia de personas que no pueden interpretar ni gestionar las señales de advertencia del animal. Cualquier episodio agresivo dirigido a un menor, una persona anciana, una mujer embarazada o un adulto con inmunocompromiso o discapacidad, independientemente de la intensidad, justifica referencia inmediata y evaluación de seguridad del entorno hasta esa consulta (Overall, 2013).
Agresión con desproporción extrema al estímulo Respuesta agresiva de alta intensidad ante estímulos mínimos (contacto accidental, presencia periférica, sonido ambiental) indica un umbral de activación muy bajo que no es manejable con estrategias de manejo básico. La desproporción entre estímulo y respuesta es uno de los dos criterios diagnósticos de agresión patológica según la literatura contemporánea (Masson et al., 2024).
Automutilación activa Cualquier conducta de automutilación (lamido compulsivo con úlceras, mordedura de extremidades, rascado hasta la lesión) que no tenga causa dermatológica o parasitaria primaria identificada requiere evaluación de trastorno compulsivo o equivalente conductual urgente, especialmente si la frecuencia o intensidad está escalando.
Cambio conductual abrupto en adulto o anciano sin causa médica identificada Un perro o gato con historia conductual estable que presenta un cambio abrupto e inexplicado (nueva agresión, vocalización nocturna, desorientación, alteraciones del ciclo vigilia-sueño) después de completar el descarte médico básico, requiere evaluación especializada para descartar patología neurológica, síndrome de disfunción cognitiva o dolor crónico como mantenedor conductual (Camps et al., 2012; Overall, 2013).
Criterios de referencia electiva: complejidad diagnóstica
Sección titulada «Criterios de referencia electiva: complejidad diagnóstica»Los siguientes casos no representan riesgo inmediato pero superan el alcance diagnóstico o terapéutico del manejo de primera línea:
Diagnóstico diferencial poco claro entre dos o más condiciones La coexistencia de miedo, frustración y conflicto en el mismo paciente genera cuadros con topografía similar pero mecanismos distintos que requieren herramientas diagnósticas específicas (triangulación diagnóstica, AFC, análisis funcional) para orientar el protocolo correcto (Mills, 2003; Mills, 2014).
Casos que requieren farmacoterapia conductual especializada Cuando el cuadro indica necesidad de ISRSs a largo plazo, benzodiacepinas de uso crónico, o combinaciones de psicofármacos, la prescripción debe ir acompañada de un diagnóstico conductual formal y un plan de modificación conductual paralelo. La farmacoterapia conductual sin modificación conductual simultánea no resuelve el problema y puede enmascarar señales de advertencia clínicamente relevantes (Overall, 2013; Reisner, 2003).
Trastorno por ansiedad de separación moderado a grave Los casos con destrucción severa, automutilación, vocalización continua o incapacidad del tutor para salir del hogar sin crisis del paciente requieren protocolo de modificación conductual estructurado con gradiente de independencia, evaluación de protocolo de ausencias y frecuentemente farmacoterapia. El manejo básico con “ignorar al llegar” no es tratamiento para la ansiedad de separación clínica (Landsberg et al., 2013).
Fobia sonora grave Casos con respuesta de pánico al estímulo sonoro, huida incontrolable, automutilación durante el episodio o generalización del miedo a otros contextos ambientales. Requiere protocolo de DS/CC con gradiente de intensidad acústica, y frecuentemente imepitoin o dexmedetomidina intranasal en el corto plazo más ISRS de base (Overall, 2013).
Trastornos compulsivos (TOC equivalente) Persecución de sombras, persecución de la propia cola, succión de flancos, ingestión de materiales no alimentarios que persisten más allá del contexto de estrés agudo. Requieren evaluación de la clasificación según modelo francés (estereotipia primaria vs. secundaria a estados emocionales crónicos) y farmacoterapia específica (Pageat, 1998; Overall, 2013).
Sospecha de síndrome de disfunción cognitiva (CDS) Desorientación, alteraciones del ciclo sueño-vigilia, reducción de la interacción social, pérdida de hábitos de higiene o cambio en el patrón de respuesta a comandos conocidos en paciente de 8 o más años (gato) o 7 o más años (perro raza grande), después de descartar causas orgánicas sistémicas. El diagnóstico diferencial entre CDS, dolor crónico y patología neurológica focal requiere evaluación especializada (Landsberg et al., 2013).
Criterios de referencia electiva: respuesta insuficiente al manejo primario
Sección titulada «Criterios de referencia electiva: respuesta insuficiente al manejo primario»Ausencia de mejoría tras 2-3 consultas con manejo estructurado Si el MVZ general ha implementado manejo básico documentado (modificación del entorno, instrucciones al tutor, farmacoterapia de soporte si corresponde) y no hay mejoría objetiva en 2-3 consultas, la referencia es el estándar de atención. Continuar sin mejoría no es neutro: prolonga el sufrimiento del paciente y deteriora el vínculo tutor-animal (Reisner, 2003).
Tutor con dificultades consistentes para implementar el plan Cuando el problema terapéutico no es el diagnóstico sino la adherencia (por limitaciones de comprensión, miedo al paciente, dinámicas familiares complejas o expectativas no alineadas con el tratamiento), la consulta especializada puede reencuadrar la relación tutor-paciente-clínico de forma que el MVZ general no puede hacer en el contexto de una consulta médica general.
Reactividad en múltiples contextos sin detonante único identificable Los pacientes con reactividad generalizada a varios tipos de estímulos, con evaluación de amenaza crónicamente elevada en múltiples contextos, tienen con frecuencia un sesgo cognitivo pesimista de base que requiere abordaje integral (farmacoterapia + modificación del sesgo emocional + enriquecimiento cognitivo) que va más allá del protocolo de DS/CC para un detonante específico (Karagiannis et al., 2015; Mendl et al., 2010).
Qué puede iniciar el MVZ antes de la referencia
Sección titulada «Qué puede iniciar el MVZ antes de la referencia»Iniciar manejo antes de la referencia no es interferir con el especialista: es no perder tiempo terapéutico. Las siguientes intervenciones son apropiadas en el nivel de atención primaria:
Manejo ambiental de seguridad inmediata Separación física entre el paciente y los convivientes en riesgo, uso de bozal de adiestramiento positivo cuando corresponda, eliminación o restricción de acceso a los contextos de mayor riesgo. Estas medidas no tratan el problema pero reducen el daño mientras se espera la consulta especializada (Overall, 2013).
Farmacoterapia de soporte en casos con alta carga ansiosa Alprazolam o trazodona como manejo situacional en casos de fobia sonora aguda o traslado al especialista. La acepromazina no es analgésico ni ansiolítico conductual: es sedante con disociación somato-cognitiva: el paciente está inmovilizado pero su cerebro sigue en pánico. Además, a ciertas dosis incrementa la sensibilidad auditiva, exacerbando la respuesta fóbica al estímulo sonoro. En pacientes miedosos o agresivos puede producir un efecto de desinhibición, incrementando paradójicamente el riesgo de ataque. Su uso en casos de conducta por miedo está contraindicado (Overall, 2013; Reisner, 2003).
Video del comportamiento en contexto natural Instruir al tutor para grabar el episodio conductual en su contexto real antes de la consulta especializada. El video es el insumo más valioso del expediente de referencia y puede capturarse de forma segura con instrucciones básicas. Sin video, el especialista trabaja solo con la descripción del tutor, que tiende a subregistrar la intensidad del episodio o a usar terminología imprecisa (Reisner, 2003).
**Detener prácticas que empeoran el pronóstico Instruir explícitamente al tutor para eliminar cualquier forma de castigo físico o verbal antes de la consulta especializada. El castigo suprime las señales de advertencia sin modificar el estado emocional subyacente, eleva la carga ansiosa y puede escalar la agresión; su continuación entre la consulta de primera línea y la especializada deteriora activamente el pronóstico (Overall, 2013; Reisner, 2003).
No iniciar farmacoterapia conductual de largo plazo sin diagnóstico diferencial** Iniciar ISRSs sin diagnóstico conductual formal puede suprimir señales de advertencia (gruñido, postura de advertencia) sin modificar la evaluación emocional subyacente, generando un paciente que muerde sin advertencia previa como efecto adverso del tratamiento. La farmacoterapia conductual de largo plazo requiere diagnóstico conductual formal previo (Overall, 2013; Reisner, 2003).
Estructura del expediente de referencia
Sección titulada «Estructura del expediente de referencia»El expediente de referencia de calidad incluye:
Historia médica completa Resultados del descarte médico, medicamentos actuales y pasados (incluyendo antiparasitarios y vacunas recientes), cirugías previas, historia reproductiva. Los antiparasitarios del grupo de las lactonas macrocíclicas y algunos isoxazolinos tienen efectos sobre el SNC que pueden ser relevantes para el diagnóstico conductual diferencial.
Historia conductual estructurada Edad de inicio del problema, contextos de presentación, frecuencia e intensidad estimadas, cambios en la progresión, intentos de manejo previos y respuesta. La descripción topográfica del comportamiento (qué hace exactamente el animal, no solo la etiqueta del tutor) es más útil que la interpretación del tutor.
Video del episodio Al menos un registro en el contexto natural. Idealmente antes y durante el episodio para capturar la secuencia de señales de advertencia.
Composición del grupo conviviente Edades y características de todos los convivientes humanos y animales del hogar. La presencia de niños menores, personas mayores o convivientes con miedo al animal son datos que el especialista necesita para la evaluación de riesgo y el pronóstico.
Expectativas documentadas del tutor Qué espera el tutor del tratamiento y cuál es el umbral de tolerancia al problema. Esta información orienta el pronóstico comunicado y evita desalineaciones que generan abandono terapéutico.
Cómo comunicar la referencia al tutor
Sección titulada «Cómo comunicar la referencia al tutor»La forma en que el MVZ comunica la necesidad de referencia determina si el tutor actúa o no. Algunos marcos de comunicación efectivos:
- Enmarcar la referencia como acceso a herramientas específicas, no como límite del médico: “Lo que tu perro necesita son protocolos que requieren equipamiento y tiempo que están fuera del alcance de una consulta médica general.”
- Normalizar el problema: los trastornos del comportamiento tienen base neurobiológica, no son fallas del tutor ni del animal.
- Dar urgencia calibrada al riesgo real: no minimizar ni exagerar. Un caso de riesgo moderado comunicado con urgencia excesiva genera pánico que interfiere con el proceso; un caso de alto riesgo comunicado sin urgencia genera inacción.
- Cuando la eutanasia está siendo considerada por el tutor, la referencia a etología es obligatoria como segunda opinión antes de cualquier decisión irreversible (Overall, 2013).
Referencia electiva preventiva
Sección titulada «Referencia electiva preventiva»La referencia a etología no es solo para casos con problema activo. La consulta preventiva es la categoría de mayor impacto potencial porque actúa antes de que el problema se instale:
- Selección de mascota: antes de adquirir un animal en hogares con niños, adultos mayores, convivientes con alergias o entornos con restricciones de espacio. El especialista puede asesorar sobre compatibilidad temperamental y necesidades etológicas de la especie/raza.
- Periodo de socialización: cachorros y gatitos entre 3 y 14 semanas (perro) o 2 y 9 semanas (gato) con tutores que no saben cómo manejar ese período. Un protocolo de socialización deficiente en esta ventana genera la mayoría de los problemas de miedo que se ven en adultos.
- Preparación ante cambios ambientales: llegada de un bebé, mudanza, incorporación de una nueva mascota. La referencia preventiva en estos contextos evita la instalación de problemas de separación, agresión interespecífica o marcaje.
- Problemas molestos no urgentes: saltar sobre personas, vocalización excesiva, destructividad leve por falta de enriquecimiento, o problemas tempranos de eliminación inadecuada sin causa médica. No representan riesgo pero deterioran el vínculo y tienen solución más sencilla mientras son recientes.
Referencia para felinos
Sección titulada «Referencia para felinos»Los gatos presentan problemas de comportamiento con una frecuencia similar a los perros, pero con menor tasa de consulta porque los tutores interpretan muchas conductas como “normales de la especie” o porque el gato simplemente esconde los signos clínicos. Los criterios de referencia para felinos incluyen:
- Eliminación inapropiada persistente después de descartar causa urológica o intestinal (es la causa más frecuente de abandono felino)
- Agresión interespecífica o intraespecífica con lesiones documentadas
- Cambio conductual en adulto mayor: el CDS felino está subdiagnosticado sistemáticamente
- Alopecia psicógena / sobreaseo sin dermatosis primaria
- Conducta de caza o agresión por juego con lesiones en humanos que no responde a manejo básico de enriquecimiento
Resumen de criterios por nivel
Sección titulada «Resumen de criterios por nivel»| Nivel | Criterio | Acción |
|---|---|---|
| Inmediata | Mordedura con lesión · agresión a niño/adulto vulnerable · desproporción extrema · automutilación activa · cambio abrupto sin causa médica | Referir en la primera cita disponible; manejo de seguridad inmediata mientras tanto |
| Electiva: diagnóstico | DD complejo · farmacoterapia conductual indicada · ansiedad de separación moderada-grave · fobia grave · TOC · CDS sospechado | Referir en plazo razonable; no iniciar ISRSs sin diagnóstico formal |
| Electiva: respuesta | Sin mejoría en 2-3 consultas · tutor no adherente · reactividad multicontextual | Referir; documentar manejo previo en expediente |
| Electiva: preventiva | Selección de mascota · socialización · cambios ambientales · problemas molestos sin riesgo | Referir proactivamente; mayor impacto con menor complejidad |
| Prerrequisito siempre | Descarte médico completo | Antes de cualquier referencia conductual |
Referencias
Sección titulada «Referencias»- Overall, K. L. (2013). Manual of clinical behavioral medicine for dogs and cats. Elsevier.
- Reisner, I. R. (2003). Differential diagnosis and management of human-directed aggression in dogs. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 33(2), 303-320.
- Mills, D. S. (2003). Medical paradigms for the study of problem behaviour: A critical review. Applied Animal Behaviour Science, 81(3), 265-277.
- Mills, D. S. (2014). How well do we understand the behavioural biology of companion animals? Applied Animal Behaviour Science, 157, 1-6.
- Landsberg, G., Hunthausen, W., & Ackerman, L. (2013). Behavior problems of the dog & cat (3rd ed.). Saunders Elsevier.
- Barcelos, A. M., Mills, D. S., & Zulch, H. (2015). Clinical indicators of occult musculoskeletal pain in aggressive dogs. Veterinary Record, 176(18), 464.
- Camps, T., Amat, M., & Manteca, X. (2012). A review of medical conditions and behavioral problems in dogs and cats. Animals, 2(4), 514-533.
- Karagiannis, C. I., Burman, O. H. P., & Mills, D. S. (2015). Dogs demonstrate the existence of an emotional optimism bias during a non-spatial cognitive task. Learning & Behavior, 43(3), 264-272.
- Mendl, M., Burman, O. H. P., & Paul, E. S. (2010). An integrative and functional framework for the study of animal emotion and mood. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 277(1696), 2895-2904.
- Pageat, P. (1998). Pathologie du comportement du chien (2nd ed.). Éditions du Point Vétérinaire.
- Masson, S., Bleuer-Elsner, S., Muller, G., Medam, T., Chevallier, J., & Gaultier, E. (2024). Veterinary Psychiatry of the Dog. Springer Nature Switzerland. https://doi.org/10.1007/978-3-031-53012-8