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Criterio Diagnóstico Adaptativo vs. Maladaptativo

MVZ EMVC (EC) Emiliano Arias Vega

Sinopsis · Categoría: Metodología clínica · Aplicación: Todas las especies

Transversal a todos los marcos conceptuales, una pregunta diagnóstica central es si la conducta constituye una respuesta adaptativa, maladaptativa o malfuncional, distinción con implicaciones directas sobre el pronóstico y la indicación de farmacoterapia. Una conducta adaptativa es proporcional al peligro real y cesa con el estímulo. Lo maladaptativo describe un intento del sistema nervioso normal por adaptarse a un entorno inadecuado: la respuesta es exagerada en el contexto humano pero coherente con la biología del animal. Lo malfuncional implica un daño estructural del sistema nervioso (neuroplasticidad patológica) que genera respuestas desproporcionadas incluso desde la perspectiva biológica del propio animal. La distinción importa porque un comportamiento puede ser maladaptativo para el propietario sin que ello implique patología del sistema nervioso que requiera farmacoterapia de largo plazo.


El error más frecuente en la clínica del comportamiento es confundir maladaptación con patología (Mills, 2003; Ohl et al., 2008). Un perro que gruñe cuando un extraño lo acorrala en una esquina exhibe una conducta biológicamente adaptativa (proporcional a la amenaza percibida, con señales de advertencia preservadas) que no requiere farmacoterapia de largo plazo (Overall, 1997; Frank y Dehasse, 2003). Un perro que gruñe cuando su tutor se acerca a su cama en reposo, sin señales de amenaza previas y con una historia de escalada hacia la mordida, puede estar exhibiendo una conducta maladaptativa o malfuncional que requiere un abordaje muy diferente (Mills, 2003; Overall, 2013).

Sin esta distinción, el clínico corre dos riesgos opuestos: sobretratar conductas adaptativas con farmacoterapia que no está indicada, generando dependencia y efectos adversos innecesarios; o subtratar conductas verdaderamente disfuncionales con modificación conductual sola, que resultará insuficiente porque el sustrato neurobiológico no ha sido abordado (Mills, 2003; Ohl et al., 2008).


Una conducta defensiva es biológicamente adaptativa cuando cumple tres criterios (Overall, 1997; Frank y Dehasse, 2003):

  1. Proporcionalidad: la intensidad de la respuesta es proporcional al nivel de amenaza objetiva que representa el estímulo en el contexto evolutivo de la especie.
  2. Señales de advertencia preservadas: el animal mantiene la secuencia ritualizada de escalada (señales de apaciguamiento, gruñido, enseñar los dientes, snap) antes de recurrir a la mordida, proporcionando oportunidades de desescalada al interlocutor.
  3. Cese con el estímulo: la respuesta defensiva cesa cuando el estímulo fobógeno desaparece o se retira a distancia suficiente; no hay hiperactivación residual prolongada.

La conducta adaptativa puede ser inaceptable o peligrosa en el entorno doméstico (un perro que gruñe a los niños que se acercan a su comida) sin que eso implique que el sistema nervioso está dañado (Overall, 1997; Mills, 2003).

El término maladaptativo describe un intento del sistema nervioso normal por adaptarse a un entorno inadecuado o extremo (Mills, 2003; Ohl et al., 2008). La respuesta es exagerada desde la perspectiva humana o del contexto doméstico, pero coherente con la lógica biológica del animal en función de su historia de aprendizaje y las contingencias a las que ha estado expuesto (Mills, 2003). Ejemplos incluyen:

  • Un perro que fue castigado físicamente de forma impredecible desarrolla una hiperreactividad defensiva ante cualquier movimiento brusco humano: la respuesta es exagerada para el contexto doméstico, pero predecible desde la historia de condicionamiento del animal.
  • Un perro criado sin contacto con personas adultas durante el período sensible exhibe respuestas de miedo ante personas desconocidas en cualquier contexto.

La conducta maladaptativa suele responder a modificación conductual (DS/CC, enriquecimiento cognitivo, modificación ambiental) sin requerir necesariamente farmacoterapia de largo plazo, aunque esta puede facilitar el proceso (Mills, 2003; Ohl et al., 2008).

El término malfuncional o disfuncional implica una disrupción directa del sistema nervioso (desregulación neuroquímica, neuroplasticidad patológica del circuito límbico) que genera respuestas que no tienen valor funcional en ningún contexto biológico (Mills, 2003). Ejemplos incluyen las alteraciones conductuales secundarias a actividad convulsiva y el síndrome de disfunción cognitiva relacionado con la edad. Un punto importante: la conducta malfuncional es también, por definición, maladaptativa: toda conducta malfuncional carece de valor adaptativo, pero no toda conducta maladaptativa implica disfunción del sistema nervioso (Mills, 2003).

Características clínicas que sugieren disfunción:

  • Las señales de advertencia están ausentes o reducidas (el animal pasa de reposo a mordida sin escalada).
  • La respuesta es desproporcionada respecto a cualquier estímulo identificable (activación sin desencadenante aparente).
  • El animal no recupera la homeostasis emocional en un tiempo razonable tras el episodio.
  • La respuesta no responde a la modificación conductual aislada o deteriora a pesar de ella.

La conducta malfuncional requiere farmacoterapia como componente obligatorio del tratamiento, no como coadyuvante opcional (Mills, 2003; Overall, 2013). En los casos de disfunción irreversible (ej. deterioro cognitivo senil), el objetivo farmacológico es paliativo (mejorar el bienestar reforzando los circuitos de recompensa y gestionando comorbilidades), no curativo. La farmacoterapia no debe utilizarse antropomorfizando sus efectos (asumiendo que el animal siente lo mismo que un humano que los toma), sino para reducir el arousal y el estado emocional indeseable que imposibilita la adaptación (Mills, 2003).


CriterioAdaptativoMaladaptativoMalfuncional
Proporcionalidad al estímuloParcialNo
Señales de advertenciaPreservadasVariableReducidas o ausentes
Cese con el estímuloLentoNo o muy lento
Sistema nerviosoNormalNormalAlterado
Responde a modificación conductualSí (con tiempo)Insuficientemente
Indica farmacoterapiaNo necesariamentePuede facilitarObligatoria

La transición de maladaptativo a verdaderamente malfuncional se valora en cuatro dimensiones simultáneas (Mills, 2003; Ohl et al., 2008):

La hiperactivación crónica del eje HPA con incapacidad de recuperar la homeostasis basal en tiempo razonable tras un episodio de estrés indica carga alostática sostenida y posible disfunción regulatoria del eje (Beerda et al., 1997; Dreschel y Granger, 2005). Biomarcadores relevantes incluyen el cortisol urinario (relación cortisol/creatinina), la respuesta de cortisol al estímulo y la variabilidad de la frecuencia cardíaca como indicadores de tono vagal (Beerda et al., 1997).

El estado afectivo negativo generalizado, la hipervigilancia en reposo (vigilancia sin estímulo identificable) y la incapacidad de regular la respuesta de alarma ante estímulos inofensivos son indicadores de sensibilización central y sesgo cognitivo pesimista establecido (Mendl et al., 2010; Amat et al., 2013). El judgement bias task puede cuantificar esta dimensión (Mendl et al., 2010).

La impulsividad grave (escalada rápida sin señales de advertencia), la omisión patológica de señales de advertencia y la hiperreactividad ante contextos ambiguos sin amenaza objetiva son los indicadores conductuales más fiables de disfunción (Overall, 2013; Amat et al., 2013). La grabación de video en el entorno doméstico es más informativa que la observación en consulta para valorar estas dimensiones (Overall, 2013).

El deterioro del bienestar integral del paciente (pérdida de actividades de ocio, alteración del sueño, inhibición de conductas sociales normales) y la ruptura del vínculo seguro con el entorno humano son consecuencias de la disfunción que impactan directamente en la calidad de vida del animal (Casey et al., 2014; Mills et al., 2013). Esta dimensión es con frecuencia la que impulsa la consulta: el propietario percibe que el animal “ya no es el mismo” (Casey et al., 2014).


La clasificación en el continuo adaptativo-maladaptativo-malfuncional tiene implicaciones pronósticas directas (Mills, 2003; Overall, 2013):

  • Adaptativo: buen pronóstico con manejo ambiental y modificación conductual; la farmacoterapia no es el primer recurso.
  • Maladaptativo: pronóstico moderado, dependiente del compliance del tutor, la duración del problema y la disponibilidad de modificación ambiental; farmacoterapia como facilitador del proceso.
  • Malfuncional: pronóstico reservado a largo plazo; la farmacoterapia es necesaria pero puede no ser suficiente; requiere expectativas realistas con el tutor sobre el grado de mejoría posible (Overall, 2013; Mills, 2003).

  1. Mills, D. S. (2003). Medical paradigms for the study of problem behaviour: A critical review. Applied Animal Behaviour Science, 81(3), 265-277.
  2. Ohl, F., Arndt, S. S., & Van der Staay, F. J. (2008). Pathological anxiety in animals. Veterinary Journal, 175(1), 18-26.
  3. Overall, K. L. (1997). Clinical behavioral medicine for small animals. Mosby.
  4. Overall, K. L. (2013). Manual of clinical behavioral medicine for dogs and cats. Elsevier.
  5. Frank, D., & Dehasse, J. (2003). Differential diagnosis and management of human-directed aggression in dogs. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 33(2), 269-286.
  6. Beerda, B., Schilder, M. B. H., van Hooff, J. A. R. A. M., de Vries, H. W., & Mol, J. A. (1997). Behavioural, saliva cortisol and heart rate responses to different types of stimuli in dogs. Applied Animal Behaviour Science, 58(3-4), 365-381.
  7. Dreschel, N. A., & Granger, D. A. (2005). Physiological and behavioral reactivity to stress in thunderstorm-phobic dogs and their caregivers. Applied Animal Behaviour Science, 95(3-4), 153-168.
  8. Mendl, M., Burman, O. H. P., & Paul, E. S. (2010). An integrative and functional framework for the study of animal emotion and mood. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 277(1696), 2895-2904.
  9. Amat, M., Camps, T., & Manteca, X. (2013). Stress in owned cats: Behavioural changes and welfare implications. Journal of Feline Medicine and Surgery, 18(8), 577-586.
  10. Casey, R. A., Loftus, B., Bolster, C., Richards, G. J., & Blackwell, E. J. (2014). Human directed aggression in domestic dogs (Canis familiaris): Occurrence in different contexts and risk factors. Applied Animal Behaviour Science, 152, 52-63.
  11. Mills, D. S., Dube, M. B., & Zulch, H. (2013). Stress and pheromonatherapy in small animal clinical behaviour. Wiley-Blackwell.